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Celebramos las tres décadas de la cadena desde su 'retoño' de la Costa del Sol, ubicado en Puerto Banús. Con un clima de eterna primavera, ofrece una intensa agenda musical de enero a diciembre, además de lujo, gastronomía, diseño y diversión.
16 de enero de 2026
El primero que abrió sus puertas fue el de Las Vegas en 1995. No le podía pegar más a una ciudad como ésta contar con un hotel de lujo especializado en la música, el entretenimiento y las ganas de pasárselo bien. O lo que es lo mismo, un Hard Rock en toda regla, la mítica cadena internacional que comenzó su andadura con los célebres cafés más de 20 años antes, en 1971, cuando se inventaron aquel retoño pionero en el barrio de Mayfair de Londres.
Los culpables fueron un par de estadounidenses, Isaac Tigrett y Peter Morton, que no encontraban un lugar donde comerse una buena hamburguesa americana en la capital británica, donde vivían, así que decidieron montar su propio diner en un concesionario de coches medio desierto.

El pionero Hard Rock Hotel Las Vegas, abierto en 1995.
Lo llamaron Hard Rock Cafe en homenaje a la cara A del disco Morrison Hotel de The Doors, ya que la música estuvo presente en el local desde el principio tanto en la decoración como en la oferta de conciertos, fiestas y eventos. Hasta tal punto que Eric Clapton, asiduo al lugar, donó una de sus guitarras, una Fender Player Lead II, para colgarla justo encima de su mesa favorita y así marcarla como propia para siempre.
Fue el primer artículo de la colección de la cadena, la mayor del mundo dedicada a piezas de artistas internacionales (más de 88.000) adquiridas a través de donaciones, subastas o compras directas y distribuidas en todos los establecimientos del grupo, que suma más de 300 en 75 países entre hoteles, casinos, cafés, tiendas y salas de conciertos.

Entrada del alojamiento de la cadena en Marbella.
Si nos centramos en los primeros, la cifra se reduce a una treintena y tres de ellos se encuentran en España: en Tenerife, Madrid y Marbella. Éste, situado a dos pasos de la playa de Nueva Andalucía, en el famoso y exclusivo Puerto Banús, ha sido el último en llegar y con él descubrimos in situ la filosofía personal de la marca, ahora que sus hoteles cumplen 30 años.
La consigna del complejo malagueño, gestionado por Palladium Hotel Group en nuestro país, es la misma que la del resto de los alojamientos de Hard Rock: música, lujo y diversión. Que esto va de ritmo se nota nada más poner un pie en él, ya que siempre hay una banda sonora detrás, ya sea a través del hilo musical que se escucha en cada estancia, de la recepción al hall al bufé del desayuno, la piscina o en los pasillos que conducen a las habitaciones.

Algunos de los artículos de la colección de memorabilia.
En este último se concentra la mayor parte de la colección de memorabilia artística, con auténticas reliquias originales como las guitarras Gibson de Elvis Presley, Lenny Kravitz o Alejandro Sanz, una de las chaquetas que utilizaba Michael Jackson en su etapa como miembro de The Jackson 5, otra de Prince lucida durante su tour Purple Rain, una cazadora de cuero firmada por los componentes de Depeche Mode, trajes completos de Madonna y Lady Gaga, un pañuelo de Rihanna o unos pantalones de rejilla de Jennifer Lopez y otro par de Juanes.
De Jim Morrison a Rosalía
También se exhiben cartas escritas de puño y letra por Janis Joplin, un autógrafo de Jim Morrison y murales multicolores de personajes como David Bowie, Bob Dylan, Tom Jones, Celia Cruz, Adele o Rosalía trufando las instalaciones, del hall a algunas de las suites. Como curiosidad, la mayoría de los artículos de la cadena se guarda en una nave industrial de Orlando y van rotando por los diferentes hoteles cada seis meses.

Una guitarra de Elvis Presley expuesta en el hotel marbellí.
La música copa la agenda diaria durante todo el año, ya que se trata de un hotel para disfrutar en cualquier estación al contar Marbella con un clima privilegiado de enero a diciembre (la media anual ronda los 20º de temperatura) y 325 días de sol. "Aquí no podemos hablar de temporada baja porque siempre es buena época y siempre organizamos algo especial", comenta Cristina Belmonte, responsable de Marketing del hotel, por lo que ofrecen actividades temáticas adecuadas a cada momento: carnavales (y sus disfraces), Semana Santa (y sus huevos de Pascua), verano (con sus sesiones infinitas en la piscina), Halloween (y su fiesta temática para toda la familia), Navidad (siga leyendo hasta el final...), etcétera. Y siempre vinculadas, claro, con la música.
Hay de todo. De conciertos en directo a jam sessions, fiestas como la de Rockmanía junto a la piscina principal o en el propio hall, tributos a artistas (de Julio Iglesias a Rihanna), sesiones instrumentales (como Akustico), de djs o tecno por la tarde y noches de jazz o flamenco fusión. La mayoría de los eventos tienen lugar en el hall o en la piscina principal, la Eden Pool , con su mesa de de dj instalada bajo una cúpula acristalada de diseño. Hay otra al aire libre, infinita, en la segunda planta. Ojo que debajo del agua también se escuchan temazos a través de un moderno sistema tecnológico.

Panorámica general del hotel marbellí.
Los huéspedes también se topan con baterías, pianos y guitarras entre las instalaciones. Incluso es posible pedir prestada una de estas últimas y tocar en la habitación. "Gracias al programa Sound of your stay se puede solicitar una Fender con cascos de última generación para no molestar a nadie", añade Belmonte. O un tocadiscos Crosley con una selección de vinilos escogidos por el equipo de expertos musicales. El cliente también puede descargarse una lista de reproducción personalizada o seguir un circuito de aguas o darse un masaje en el Rock Spa con diferentes melodías como hilo conductor de las experiencias.
Experiencias gourmet
El capítulo gastro merece mención aparte. Del showcooking del restaurante Sessions, disponible en modo de generoso bufé donde también se sirve el desayuno, a la taquería Suena Chido, ubicada junto a la ya menciona piscina infinita. Sin olvidar la terraza del Eden Pool Club, con su carta de ensaladas, tapas, sándwiches, fish and chips o pescados a la plancha. Faltaría hablar del exitoso brunch de los sábados, que triunfa durante los meses menos cálidos a golpe de platos fríos y salados de toda condición (de tablas de quesos y embutidos a ceviches o pizzas y hamburguesas recién hechas delante de los clientes) y en el que se ofrecen talleres infantiles para los más pequeños. Tampoco falta música de fondo.

Sesión en vivo en el hall.
Aun así, la joya de la corona es el Noyane, considerado uno de los mejores asiáticos de la zona. Lo lidera el reputado chef mexicano Richard Sandoval, formado en el Culinary Institute of America de Nueva York y responsable del grupo de restauración que lleva su nombre, con más de 60 restaurantes en 13 países diferentes. Aquí, en Marbella, ofrece un recorrido de plato en plato por las cocinas japonesa, china, india, tailandesa, vietnamita, singapurense o coreana, mezclas con algún toque latino. En cada propuesta el cocinero impregna su particular estilo en el que "recupera tradiciones del pasado dándoles una vuelta con técnicas actuales e innovación".
Imprescindibles son su ceviche de atún con leche de tigre de coco y reducción de mango, sus maki rolls de langosta o salmón, su pollo al curry con guisantes y castañas, sus bocados de pan bao de costilla con alioli de chipotle y vegetales encurtidos, sus langostinos en tempura, su wok de noodles con solomillo, pak choi, cebollín y furikake y su wagyu A5 al estilo ishayaki. El espacio, además, no puede ser más agradable al contar con una terraza tropical y una cocina a la vista desde la que los comensales contemplan el trabajo de los cocineros.

Cocina a la vista del restaurante asitático Noyane.
Ya sólo faltaría hablar de las fiestas navideñas que se avecinan, ya que el hotel las celebra por todo lo alto con una completa programación. Para empezar, el 28 de noviembre se inauguró la temporada con un concierto de la banda Efecto Pasillo. Luego llegará el Ugly Christmas Sweater Daydel viernes 19 de diciembre, una fiesta de tardeo en toda regla en la que es obligado llevar, claro, uno de esos "horrorosos" jerseys decorados con renos, elfos, ositos y borlas gigantes. Cuanto más feo, mejor.
El 24 de diciembre hay que disfrutar de la Tardebuena con música en directo desde las 15.00 horas en el GMT+1, el bar circular del lobby, preámbulo de la cena especial de esa noche en el restaurante Sessions, escenario también del Santa Brunch del 25 de diciembre y de la cena especial de fin de año, a la que le seguirá la gran fiesta con barra libre al más puro estilo Hard Rock. Por último, el 5 de enero los Reyes Magos visitarán al hotel para que los críos puedan saludarlos en persona antes de que sus majestades vayan a sus casas.

La temática musical se repite en las habitaciones.
Fuente: El Mundo
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