Hoteles
En la hotelería actual, contar con un spa dejó de ser un factor diferencial. Hoy es, en muchos casos, un "check" más en la lista de amenities. Sin embargo, la gran pregunta que pocos se animan a hacer es: ¿nuestro spa aporta valor real al negocio hotelero o simplemente ocupa metros cuadrados?
24 de enero de 2026
El error más común es pensar en el spa como una mera amenidad, quienes siguen mi carrera, saben que lo vengo manifestando hace rato. Muchos spas hoteleros nacen desde una lógica incompleta:
El resultado es previsible: baja rentabilidad, equipos desmotivados y un spa que no dialoga con la estrategia general del hotel.
Un spa que no está alineado al negocio consume recursos. Un spa bien diseñado y gestionado multiplica resultados.
El spa como unidad estratégica (no como gasto)
Un spa mal gestionado suele convertirse en un centro de costos o en una oportunidad desaprovechada. Mientras que un spa concebido y operado como una unidad estratégica del hotel, aunque no sea su core business, agrega valor real, impactando en variables clave del negocio hotelero:
La pregunta es ¿Por qué la mayoría de los spas no logran este impacto? Justamente porque no fueron concebidos como experiencia integral de bienestar, sino como un servicio aislado. Algunos síntomas frecuentes:
El nuevo paradigma: spas con propósito, identidad y estrategia
Hoy el bienestar no es un nicho, es una expectativa transversal del huésped premium. Y justamente el error radica en querer transformar el hotel en un 'destination spa', en vez de integrar el bienestar de manera coherente con su ADN, el destino y el tipo de huésped.
Los spas que realmente agregan valor comparten ciertos pilares:
"No se trata de ser un hotel wellness, sino de ofrecer bienestar con intención."
En un mercado donde la diferenciación es cada vez más difícil, el bienestar se convirtió en un lenguaje universal. Pero solo aquellos hoteles que entienden el spa como una herramienta estratégica logran convertirlo en un verdadero activo.
La pregunta ya no es si su hotel debería tener spa. La pregunta es:¿su spa está diseñado para generar valor o simplemente para existir?
Porque muchos hoteles tienen spa. Muy pocos tienen un spa que transforme la experiencia del huésped...y el negocio.
Fuente: Romina Nicolino
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