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¿Adiós al desayuno buffet? Los hoteles combaten el desperdicio de comida

Los buffets de desayuno generan toneladas de desperdicios en los hoteles. La industria de la hospitalidad busca soluciones sostenibles para reducirlos y mejorar la experiencia de los turistas.

29 de agosto de 2025

La experiencia de desayuno buffet en un hotel y de vacaciones, suele ser uno de los mayores placeres de la vida: mesas repletas de frutas, quesos, panes, jugos y platillos calientes, todo listo para deleitar a los huéspedes. Pero, ¿qué pasa con la comida que nadie toca?

Cada día, toneladas de alimentos terminan en la basura, un problema que no solo afecta los bolsillos de los hoteles, sino también al planeta. El desperdicio de comida en los hoteles es un desafío global que la industria de la hospitalidad está decidida a enfrentar, buscando alternativas que sean sostenibles y mantengan felices a los turistas.

Este desperdicio no es solo un montón de sobras: es agua, energía y recursos literalmente tirados a la basura. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde, y los hoteles, especialmente los que ofrecen buffets "todo lo que puedas comer", contribuyen significativamente a esta cifra.

La buena noticia es que el sector está repensando sus prácticas, desde reducir las cantidades servidas hasta donar excedentes, para convertir el desayuno en una experiencia más responsable.


El problema del buffet: más desperdicio que satisfacción

El desayuno buffet es un imán para los turistas, pero también un caldo de cultivo para el desperdicio. Los huéspedes, atraídos por la abundancia, suelen servirse más de lo que pueden comer, dejando platos a medio terminar. Además, las normas de seguridad alimentaria obligan a desechar comida intacta que no se consumió en el buffet, lo que aumenta las pérdidas.

En España, por ejemplo, el sector hotelero genera el 14 % del desperdicio alimentario, unas 1.078.000 toneladas al año.

Este desperdicio tiene un costo ambiental enorme. Producir alimentos que terminan en la basura implica emisiones de gases de efecto invernadero, uso excesivo de agua y pérdida de recursos naturales. Por ejemplo, un estudio de Responsible Travel encontró que las emisiones de un buffet de un viaje en un hotel todo incluido pueden ser casi tan altas como las de un vuelo. Además, los restos en vertederos producen metano, un gas con mayor efecto invernadero que el CO2, lo que acelera el calentamiento global.


Un estudio de 2023 halló que solo el sector hotelero representó el 18.2 % del desperdicio global de alimentos en 2019

Los hoteles están empezando a actuar. Algunos están reduciendo las estaciones de comida y controlando las porciones con personal que sirve directamente a los huéspedes, minimizando el exceso. Otros están adoptando tecnologías como balanzas inteligentes y software para rastrear qué alimentos se desperdician más, permitiendo ajustar menús y cantidades. Estas medidas no solo ayudan al medio ambiente, sino que también mejoran la rentabilidad al reducir costos.


Soluciones innovadoras: tecnología y conciencia al rescate

La tecnología está jugando un papel clave en la lucha contra el desperdicio. Empresas como Leanpath y Winnow ofrecen soluciones digitales que ayudan a las cocinas a medir cuánto se tira y por qué. Es como tener un detective en la cocina que descubre patrones: ¿se desperdicia más pan o ensalada? Con esta información, los hoteles pueden planificar mejor sus compras y menús. Por ejemplo, la aplicación Too Good To Go conecta hoteles con usuarios que compran excedentes a precios bajos, salvando miles de comidas.

Pero no todo es tecnología. La educación también es crucial. Hoteles están capacitando a su personal para gestionar mejor los inventarios y animando a los huéspedes a servirse solo lo que comerán. Algunos incluso colocan carteles en los buffets para concienciar sobre el impacto del desperdicio. En América Latina, startups como Nilus en Argentina y Sinba en Perú facilitan la donación de alimentos y la gestión de residuos orgánicos, apoyando a hoteles en su camino hacia la sostenibilidad.

Además, algunos hoteles están explorando la economía circular. Por ejemplo, convierten sobras en compost para jardines o donan alimentos a bancos de alimentos locales, como el programa de Bancos de Alimentos en México, que ha rescatado más de 250.000 comidas desde 2014. Estas iniciativas no solo reducen el desperdicio, sino que también fortalecen la relación con las comunidades locales y mejoran la imagen de los hoteles entre viajeros conscientes.

El buffet del desayuno está evolucionando. Con tecnología, educación y un poco de creatividad, los hoteles están convirtiendo un problema en una oportunidad para ser más sostenibles y responsables. El futuro del desayuno buffet promete menos desperdicio y más satisfacción para todos.

Fuente: Meteored