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Los hoteles usan este trucazo para limpiar las almohadas y dejarlas como nuevas

Toma nota de estos consejos que nunca fallan.

16 de abril de 2024

Lavar las almohadas es un aspecto esencial del cuidado del hogar que a menudo se pasa por alto, pero es fundamental para mantener un ambiente de descanso higiénico y confortable. Es por eso por lo que ponemos al alcance de tus manos los mejores trucos aplicados por las grandes cadenas hoteleras para la limpieza de este elemento esencial en sus habitaciones.

Con el tiempo, las almohadas pueden acumular polvo, sudor y otros residuos que no solo pueden causar decoloración, sino que también pueden albergar ácaros y bacterias. Para almohadas de algodón, plumas o sintéticas, es recomendable retirar cualquier funda protectora y lavarlas en el lavarropas con un ciclo de agua caliente y un segundo enjuague, utilizando detergente y, si se desea, blanqueador y bórax para un mayor efecto de limpieza.


Con estos trucos tus almohadas van a oler delicioso.

Un detalle para un buen resultado en el lavado a las almohadas de plumas es colocar dos o tres pelotitas de tenis en el tambor, con ello evitas que el relleno se apelmace. Después del lavado, dejalas en la secadora con las mismas pelotas de tenis envueltas en medias para que no pierdan su forma. Otra opción es que las dejes secar en posición horizontal de esta manera evitas cualquier inconveniente.


Con este consejo nunca más vas a sufrir a la hora de lavar la almohada.

Por otro lado, las almohadas de espuma viscoelástica requieren un cuidado especial, tenés que lavarlas a mano con agua y un detergente suave, sin sumergirlas por completo para no dañar el material. Una vez limpias, deben secarse al aire libre, preferiblemente en la sombra para evitar la exposición directa al sol. Este proceso no solo prolonga la vida útil de las almohadas, sino que también garantiza una noche de sueño más saludable y placentera.


Es fundamental tener las almohadas limpias.

Por último, están las almohadas de latex. Recordá que estás no deben ir nunca en el lavarropas. Su lavado es a mano y con agua fría. No tenés que frotar, pues de esta manera dañas el material. Es fundamental que no la dejes mucho tiempo sumergida en el agua. En cuanto a su secado, dejala al aire libre y en posición horizontal para mantener su forma.

Fuente; Minuto Neuquen